La distribución se sienta a esperar nuevos recortes de precios en el aceite de oliva.
Tras dos semanas de ciertos nervios en el lado de la producción de aceite de oliva, que se han visto reflejados en un recorte de los precios en origen, los distintos operadores comienzan a ver los efectos tan negativos que estos altibajos suponen para el mercado en conjunto.
La que mejor va a jugar sus cartas en estos momentos va a ser la distribución comercial, que sin duda es en estos momentos la que está disfrutando con la caída de los precios, en un momento donde no hay prisas por comprar.
Los jefes de compra de las grandes superficies saben de antemano que con la llegada de una campaña nueva los precios siempre sufren recortes.Y ahora no tienen necesidad de adelantar sus compras porque saben que los envasadores no pueden hacerles mejores ofertas, a tenor de los precios que pagaron por los aceites de oliva en los meses de julio y agosto.
Con todo ello, el primer beneficiado de este comportamiento de locos en el mercado en origen es la gran distribución comercial que ya está viendo que en breve se podrá hablar de consolidación de las bajadas de precios.
Peor panorama se le presenta a los industriales envasadores que, con esta repentina y pronta caída de precios, se enfrenta a nuevas pérdidas de rentabilidad; sobre todo porque tienen mucho aceite almacenado en sus bodegas, que lo adquirieron a precios por encima de lo que se pide ahora (3,30€/Kg de aceite con destino a la refinería).
Para salvar la coyuntura actual, y con el ánimo puesto en darle la vuelta a la caída de precios, algunas organizaciones agrarias se han lanzado a dar mensajes pesimistas sobre la menor cosecha próxima, la sequía, las olas de calor, etc.
Pero no seamos tan alarmistas. No vamos a tener una cosecha como la de hace dos campañas de más de un millón ochocientas mil toneladas, pero tampoco debemos jugar a la confusión. A estas alturas no cuela.


