La falta de agua provocará que los agricultores tengan que ajustar la comercialización para aceite y suban los precios.
El déficit acumulado de agua en el suelo, junto a las temperaturas extremas en los meses de junio y julio, reducen las expectativas de cosecha en nuestro país que situamos entre 950,000 y 1.150.000 Tn de aceite, intervalo que está supeditado a la evolución de las lluvias y temperaturas en los próximos meses de septiembre y octubre.
El olivar español está acusando las durísimas condiciones climáticas vividas en los últimos 24 meses, el déficit de agua en el suelo bate récords negativos que hacen que la disponibilidad de humedad sea nula en estas últimas semanas lo que mantiene al olivar de secano (66% del total) en un estado de estrés límite. Todo ello es fruto del dramático balance entre una precipitación acumulada muy por debajo de la media, y una evapotranspiración máxima espoleada por unos meses de junio y julio que han marcado máximos históricos de temperaturas en provincias tan claves como Jaén o Córdoba, las cuales suman más del 60% de la producción española de aceite de oliva.
Por tanto, desde la Asociación Española de Municipios del Olivo han determinado la previsión de cosecha de una forma racional y empírica a la vez, utilizando para ello una doble fuente de datos, a saber:
1. En primer lugar han procurado modelizar la previsión de cosecha basándose en una serie histórica de variables climáticas considerando las últimas cinco campañas, y correlacionando estadísticamente estas variables con la producción real de aceite que arrojó cada cosecha.
Las variables consideradas han sido el régimen de temperaturas y la evapotranspiración en los meses de mayo y junio (momento de decisión de la floración y cuajado del fruto en el árbol), las precipitaciones acumuladas entre el 1 de marzo y el 30 de octubre (periodos clave en la cantidad de fruto y en la formación del aceite) y por último la producción del año anterior, la cual siempre condiciona por la llamada vecería del olivo.
2. En segundo lugar, han testado a distintas cooperativas, asociaciones de productores, determinados agricultores, fincas patrón y expertos varios de las distintas comarcas del olivar español, de forma que a fecha 15 de julio les han dado su impresión sobre la cosecha esperada, siempre respecto a la campaña anterior.
Fruto de esta doble prospección han llegado a la conclusión de que la cosecha 17/18 podrá arrojar un máximo de 1.150.000 Tn y un mínimo de 950.000 Tn, siempre y cuando las precipitaciones en los meses de septiembre y octubre estén en el entorno de la media, entendiendo como tal el intervalo comprendido entre 60 y 80 l/m2 para el sur de España. La prolongación de la sequía por debajo de estos valores sería catastrófica para la crítica fase de lipogénesis que se dará en estos meses, y por el contrario un inicio del otoño fresco y húmedo podría elevar la producción siempre dentro, según nuestro cálculos, del intervalo señalado.
Con estos datos, y considerando el ajustado enlace de campaña que tendrá lugar, así como las expectativas en nuestro países vecinos, estiman que los precios medios de expedición a puerta de fábrica (exwork), para la categoría virgen extra de base (poolred) se situarán en el entorno de 4 €/kg durante estos meses de espera a la nueva cosecha, pues es lo que marca la lógica. Desviaciones a la baja en estas semanas de verano solo desencadenarán un efecto de acción-reacción que puede disparar el precio al alza, lo cual también es negativo.
La disponibilidad, pues, de aceite en la campaña de comercialización 17/18 será muy ajustada, el agricultor tendrá que hacer frente a una producción limitada que reduce el montante de sus ingresos y, por su parte, el consumidor mundial deberá seguir apostando por el AOVE y, como ya nos ha demostrado en el último año, deberá aceptar y valorar un producto único como el zumo de aceituna manteniendo unas salidas firmes mensuales de aceite a los precios actuales.
Ante esta situación, estiman que estos precios de salida señalados pueden mitigar la bajada de producción potencial, y además pueden contribuir a consolidar la percepción de valor del consumidor frente a un producto único, como es el Aceite de Oliva Virgen.
«A partir de aquí,» – aseguran- «todo intento de desviación de la realidad intentando bajar precios, o toda creación de incertidumbre y preocupación a las almazaras y cooperativas, irían en contra de los intereses del país líder de producción del aceite de oliva en el mundo: España».


