Tradicionalmente, los aceites de oliva virgen extra italianos tienen en origen un precio sensiblemente superior al de los de los aceites de oliva españoles de la misma categoría comercial. En el caso de los aceites griegos, suele ser similar o ligeramente inferior. Sin embargo, frente a los aceites de oliva tunecinos siempre la tendencia histórica es a tener precios superiores. Hasta esta campaña. El análisis de los precios en origen de aceite de oliva a finales de marzo –con datos aportados por la consultora The Silver Tree Olive- muestra como el precio de los virgen extra en origen españoles se situaba en los 3,09 euros/kilo mientras que los tunecinos alcanzaban los 3,40 euros/kilo. En el caso de los italianos, se iban a los 3,75 euros/kilo.
Una situación sorprendente que tiene que ver en parte con la coyuntura internacional del mercado y también por las grandes diferencias de producción que se han producido durante la campaña entre España –mejores de los esperado en los aforos en la mayoría de las provincias productoras- y Túnez. La ampliación del cupo sin aranceles por parte de la Unión Europea del aceite de oliva tunecino también ha provocado que los productores del país mediterráneo se tomen con calma su venta, aguantando los precios muy por encima de lo que normalmente sucede con los aceites de oliva tunecinos.
Otra de las reflexiones que nos dejan los meses transcurridos de campaña, desde su inicio en octubre hasta finales de marzo, es que la bajada de los precios en origen en el caso de los vírgenes extra ha sido más acusada que la ocurrida en el caso de los vírgenes y sobre todo de los lampantes. La media de precios en origen de los meses transcurridos de campaña sitúa a los vírgenes extra a una media de 3,26 euros/kilo y a los vírgenes a 3,10 euros. Mientras, los lampantes se quedan en los 3,96 euros/kilo. Precios que contrastan con las ofertas comerciales de oliva refinado que ya se comienzan a ver en algunas cadenas de supermercados en promociones de 2 por 1, donde los precios por litro se quedan en los 2,70 euros/litro. Precios que sitúan los márgenes comerciales en mínimos cuando no en venta a pérdida sino fuera por el gigantesco volumen de compra de estos grandes grupos.


